
¡Al día!

Oportunidades del rural como motor económico en Galicia
Agricultura y ganadería: tradición y modernidad
La agricultura y la ganadería han sido pilares de la economía gallega durante siglos. Con una vasta extensión de terrenos fértiles y un clima propicio, Galicia es ideal para la producción de una amplia variedad de productos agrícolas. Los productos lácteos, la carne de calidad y el marisco gallego son reconocidos tanto en España como en el extranjero. La implementación de nuevas tecnologías agrícolas, como la agricultura de precisión y el uso de drones para el monitoreo de cultivos, puede aumentar significativamente la productividad. Además, la producción ecológica y sostenible está en auge, con una creciente demanda de productos orgánicos y de nuevos ingredientes funcionales tanto a nivel nacional como internacional.
La ganadería también puede beneficiarse de la integración de sistemas de gestión avanzada, que mejoren el bienestar animal y la eficiencia productiva. Las iniciativas de certificación de calidad y origen, como el prestigioso sello Galicia Calidade, pueden agregar valor a los productos rurales gallegos, haciéndolos más competitivos en los mercados globales.
Turismo rural
El turismo rural sigue siendo otro sector con un potencial enorme en Galicia. El desarrollo de infraestructuras turísticas en áreas rurales, como alojamientos rurales, restaurantes y propuestas de ocio al aire libre (senderismo, ciclismo, rutas de vino, etc.), puede estimular significativamente la economía local. Además, la promoción de experiencias culturales auténticas, como festivales tradicionales, talleres de artesanía y gastronomía local, puede atraer a un segmento de turistas en busca de experiencias únicas y enriquecedoras.
El turismo sostenible y respetuoso con el medio ambiente no solo preserva la belleza natural de Galicia, sino que también fomenta un desarrollo económico equitativo, asegurando que los beneficios del turismo lleguen a las comunidades locales.
Energías renovables: Un futuro verde
Galicia posee un gran potencial en el campo de las energías renovables. Con una costa extensa y vientos constantes, la región es ideal para la energía eólica. Los ríos y embalses permiten un aprovechamiento significativo de la energía hidroeléctrica. La energía solar, aunque menos explotada, también presenta oportunidades importantes, especialmente con el avance de la tecnología fotovoltaica.
La inversión en proyectos de energías renovables no solo contribuye a la sostenibilidad ambiental, sino que también genera empleo y dinamiza la economía local. La creación de parques eólicos, plantas hidroeléctricas y solares puede transformar las áreas rurales, proporcionando ingresos adicionales y mejorando la infraestructura local.
En este contexto, la Xunta aboga por desarrollar una estrategia de política industrial integrada y responsable para hacer un aprovechamiento sostenible de los recursos naturales de Galicia, con el impulso del proyecto de Ley de Recursos Naturales. Esta normativa ayudará a dinamizar el medio rural, pues la localización de proyectos empresariales de interés común que repercutan de manera positiva en el territorio contribuirá a combatir la despoblación, la degradación de los espacios naturales y permitirá luchar contra los efectos del cambio climático. En definitiva, aumentará la resiliencia del propio medio rural, pero también el de la sociedad en su conjunto, ya que los proyectos facilitarán la dinamización social, no solo por el empleo directo, sino por las compensaciones que se establezcan.
Emprendimiento y pymes: Innovación y crecimiento
El fomento del emprendimiento en las áreas rurales es esencial para aprovechar todo su potencial económico. Las pequeñas y medianas empresas (pymes) son el motor principal de la economía gallega, y el entorno rural ofrece un campo fértil para su desarrollo. Iniciativas de apoyo al emprendimiento, como incubadoras de empresas, programas de formación y acceso a financiamiento que ofrece la Xunta estimulan la creación de nuevas empresas en sectores diversos como la tecnología, la biotecnología, el turismo y la agricultura sostenible.
Además, la digitalización de las áreas rurales es crucial. La mejora de la conectividad a internet y el acceso a tecnologías digitales permiten a las empresas rurales competir en igualdad de condiciones con las urbanas. El teletrabajo y las plataformas de comercio electrónico abren nuevas oportunidades para los emprendedores rurales, facilitando la venta de productos y servicios a un mercado global.